Cada día interactuamos con una gran cantidad de objetos, los cuales usamos sin darnos cuenta. Algunos son muy simples, como una cuchara de café; otros, como un coche, son mucho más complejos, pero en general, sabemos como usarlos sin mayores complicaciones. A pesar de ello, siempre nos encontramos con objetos que salen de lo común. Muy pocas veces nos sorprende la evolución de su diseño, como se ha simplificado su uso y vemos sus ventajas; pensamos “como no se nos ocurrió antes?”. Lamentablemente, la mayoría de las veces, nos encontramos con esto:

1Panel de control de un ascensor en Užupis (Vilnius, Lituania). El último piso del edificio en Krivių gatvė, donde mi amigo William vivía, era el 5to. Alguien tuvo la brillante idea de reemplazar el típico teclado de un ascensor por uno similar al de un teléfono móvil. Tenemos entonces que las teclas 6, 7, 8 y 9 sabemos que no las vamos a usar, ya que esos pisos no existen. Quedan otros botones como la estrella, asterisco, el signo menos y el rombo, que no sabemos para que sirven. Si pensamos en que para que este ascensor tenga ese panel hubo bocetos anteriores que han sido descartados, alguna maqueta, algún equipo de gente que ha opinado, otros que han aprobado y un buen número de piezas nuevas que se han tenido que diseñar, moldear y montar (con su consiguiente costo), estamos ante una gran bola de nieve; un error de diseño típico: el de cambiar algo que funciona (y que seguramente se puede mejorar) por algo distinto y más costoso, solo para ser distinto y no para repensar o evolucionar el panel original.

2Otro ejemplo de ascensor: este es alemán y se ve en varios ascensores del metro. Sirve para ir desde el andén al nivel de la calle. Si bien con un solo botón es suficiente, los diseñadores le agregaron dos botones más, para la puerta y la alarma, lo cual lo hace extremadamente confuso. Como saben que confunden, le agregaron una etiqueta ilegible a cada uno. Si a un botón hay que agregarle una etiqueta para indicar para que sirve, estamos mal.

Si uno está al nivel de la calle y tiene que ir al metro (que a veces está elevado y otras bajo tierra), con un botón solo es suficiente. Igualmente podríamos tener dos botones (subir y bajar) lo cual si bien es  redundante (solo hay una opción en este ascensor y es ir arriba o abajo) es una opción que esperamos: sabemos si tenemos que subir o bajar, entonces usaríamos el botón correcto.

¿Qué pasa en este ejemplo? Los botones de la puerta (color plata) y el de la alarma (rojo) confunden ya que al estar uno sobre el otro (y del mismo tamaño que el botón verde) nos llevan a pensar que son los botones de subir y bajar. Cada vez que entro a uno de estos ascensores dejo que la gente lo use y la gran mayoría se confunde.

3El último ejemplo puede disfrutarse en la esquina de Ovidio Lagos y San Lorenzo de la ciudad de Rosario, Argentina. En Argentina cada piso tiene un número y cada departamento una letra: 1ro A, 1ro B, 2do A, etc. En España son número/número: 1ro 1ra, 1ro 2da, 2do 1ra… sí, bastante confuso. El panel de los timbres es siempre el mismo: una fila por piso y una columna por letra:

3A 3B 3C
2A 2B 2C
1A 1B 1C

Es un sistema muy simple, se busca la fila, se busca la columna y se llama. En este panel tenemos un caso similar al del ascensor lituano: alguien que ha querido hacer algo distinto por solo el hecho de hacerlo, en lugar de pensar seriamente como mejorarlo. Ahora para encontrar el piso tenemos que ir mirando la 2da columna (la de la letra) hasta encontrar la que necesitamos; después sí, buscar el piso en la primer columna. Lectura de derecha a izquierda, con un orden de izquierda a derecha. Un horror.

Todo esto que escribo son observaciones sin profundidad académica; generalmente este tipo de problemas de diseño no nos lleva a pensar “¿quién fue el sádico que diseño esto?” sino “Soy muy tonto, quiero ir a la plataforma del metro y suena la alarma”. Sadismo o no, el problema es de diseño. Ya hablé del libro de Don Norman The Design of Everyday Things en otra entrada, pero todo esto que escribo se puede encontrar ahí también, con la profundidad adecuada en lugar de ser un blog escrito en un café durante una nevada mañanera en Berlin. Si tienen ganas de leer algo un poco más serio, les dejo el post de Don Norman, Human-Centered Design Considered Harmful (en inglés). Enjoy.

One comment on “Ascensores lituanos, porteros argentinos

  • En Cataluña amigo, en Cataluña… no se si es por fastidiar o por qué pero en la mayoría de España (no me atrevo a decir que en el resto porque no conozco tan a fondo toda la geografía de mi país) las puertas tienen letras, igual que en Argentina. Yo sin ir más lejos durante años viví en el 2º E de un edificio junto a las vías del tren.

    Añado que estoy completamente de acuerdo con tu queja/interpretación los otros dos ejemplos, en Alemania creo que me hubiera marchado del ascensor por miedo a terminar en cualquier parte menos donde pretendía. Y lo de Lituania… vete tú a saber, lo mismo pretendían adelantarse al ascenro del futuro que te deja no solamente en el piso que te corresponde si no también en la puerta deseada (y de ahí las estrellas y los números extra;)

    Saludos

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